Vero & Fran
Un amor para la historia
Un amor atemporal sucede cuando dos personas nacen a apenas 2 kilómetros de
distancia, pero necesitan recorrer 20 kilómetros y esperar unos cuantos años para
finalmente cruzar sus caminos. Nuestra historia comenzó hace tres años, aunque a
veces sentimos que empezó mucho antes.
Y a pesar de que nos tomó un poquito más de lo necesario llegar hasta aquí, desde
que nos encontramos hemos descubierto que el amor no se trata de cuánto tiempo ha
pasado, sino de cómo se siente compartirlo. De la paz de llegar a casa y
encontrarnos, de reírnos especialmente por las cosas más tontas, de acompañarnos en
los días buenos y en los no tan buenos, y de agradecer todos los días que, entre
tantos caminos posibles, finalmente tomamos el mismo.
Y quizás eso es lo más bonito de nuestra historia: que, aunque hubiéramos nacido en
otra época, tomado otro camino o tardado algunos años más en encontrarnos, queremos
creer que Dios habría encontrado la manera de llevarnos el uno al otro. Y esta vez,
después de tantas vueltas, decidimos que ya era hora de llegar al mismo destino.


